¿Que hacer en Madrid?

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Madrid es una ciudad por demás fascinante, que invita a descubrir sus más escondidos rincones.

Aquí te daremos un recorrido de las actividades que solo puedes hacer en Madrid.

 

 

1. Ver una película en el autocine más grande de Europa

 

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Éste autocine está situado en el distrito de Chamartín, cerca del Paseo de la Castellana, y tiene una pantalla gigante de 250 metros cuadrados, con un un proyector digital de última generación. Para escuchar algunos de los clásicos del cine o de los últimos estrenos que proyectan solo tienes que sintonizar su emisora a través de la radio de tu carro y listo! También cuentan con un auténtico dinner estilo americano.

 

 

2. Comprar en la tienda ZARA más grande del mundo

 

 

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Desde el 7 de abril de 2017, la tienda de Zara más grande del mundo está en Madrid, concretamente a la altura del número 79 del Paseo de la Castellana, al lado de El Corte Inglés de Nuevos Ministerios. Esta enorme ‘flagship’ de Inditex tiene una superficie total de 6.000 metros cuadrados y comercial de 5.000 m2, superando con creces a otra macrotienda del lugar. ¿Quien dijo compras?

 

 

3. Contemplar un Templo Egipcio intacto

 

 

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En el Parque del Oeste, a la altura de la Plaza de España, darás un salto en el tiempo y en el espacio que te llevará hasta el mismísmo Egipto. Ahí te encontrarás con el Templo de Debod, una estructura egipcia de 2.200 años de antigüedad dedicada a los dioses Amón e Isis. Fue enviado, ladrillo a ladrillo, por el Gobierno egipcio en 1968 en agradecimiento por la ayuda de España en la preservación de la presa de Asuán.

 

 

4. Pisar el Kilómetro Cero de todas las carreteras de España

 

 

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El Kilómetro cero se encuentra en pleno centro de Madrid. En el siglo XVI, la Puerta del Sol era uno de los accesos de las afueras de la villa. Recibió este nombre por el sol que adornaba la puerta de entrada. Es un paso ensanchado de constante tráfico donde actualmente, la construcción más importante de la zona es la Casa de Correos, sede del gobierno de la Comunidad de Madrid.

La plaza acoge también uno de las estatuas más emblemáticas de la ciudad, el Oso y el Madroño, con 4 de metros de altura, 20 toneladas de peso y siempre rodeada de grupos de turistas.

 

 

5. Maravillarte con la cúpula más grande del País

 

 

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Es difícil no encontrar esta enorme iglesia, de varios niveles, entre la Puerta de Toledo y el Palacio Real. El sitio fue ocupado originalmente por un monasterio, según se dice fundado por San Francisco de Asís, que fue derribado en 1760 y en su lugar, entre 1761 y 1784, construyeron este templo de estilo neoclásico. Más compleja fue la construcción de su espectacular cúpula, de 33 metros de diámetro. En el interior encontrarás un Goya temprano, El sermón de San Bernardino de Siena (1781), y varios frescos de otros artistas de los siglos XVII al XIX .

 

 

6. Comer en el restaurante más antiguo del mundo

 

 

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El Sobrino de Botin, es el restaurante más antiguo del mundo (con un certificado firmado por Norris McWhirter para probarlo) sigue estando a la altura después de casi 300 años.  A pesar de ser muy  popular entre los turistas, sus grietas y recovecos suman creando un magnífico comedor, a pesar de que a veces no quepa un alfiler.

 

 

7. Tomar un cóctel a lo Ernest Hemingway, Grace Kelly o Elizabeth Taylor

 

 

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Conocida como Museo Chicote, esta coctelería de decoración art decó  sigue siendo una de las más veteranas y famosas.  Aquí es donde Hemingway y otros corresponsales extranjeros de la época se refugiaban durante la Guerra Civil. Grace Kelly y Ava Gadner,

 

 

8. Recorrer los pasillo del Palacio Real

 

 

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Edificado por encargo de Felipe V después de que el Alcázar se perdiera en un incendio en 1734, el Palacio Real se utiliza hoy en día muy poco por la Familia Real, por lo que muchas de sus 3.000 habitaciones se pueden visitar.

Terminado en 1764, este palacio del Barroco tardío fue construido casi en su totalidad de granito y piedra blanca de Colmenar, y lo cierto es que, rodeado como está de majestuosos jardines, contribuye en gran medida al esplendor de la ciudad.

En su interior lo mejor es mantener una ruta fija, pero la visita es libre. La entrada al palacio es impresionante: se sube por una enorme escalera principal y luego se atraviesan los principales salones oficiales.

Los lugares que más llaman la atención son la Sala Gasparin, el vestidor del Rey, la Sala de Porcelana, el Comedor de Gala y el salón de la Real Armería.

El palacio está cerrado al público cuando hay recepciones o ceremonias oficiales, por lo que es una buena idea comprobarlo antes de la visita. Lo que es imperdible es cuando la Guardia Real escenifica el cambio de guardia en el patio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Timeout.es